lunes, 17 de junio de 2013

La manifa del santo Antonio

Una manifa por aquí otra manifa por allá, 2013 Abbé Nozal
Día de manifestación civil para reivindicar los derechos que nos está quitando la mafia europea y sus lacayos del Gobierno; tantos que ya no caben en una camiseta. Lo cual no es impedimento para que algunos conciudadanos ni siquiera se hayan enterado de que hay crisis y continúen bailándole el agua al santo de turno; hoy paseaban en andas a san Antonio de Padua, que en realidad se llamaba Fernando y era de Lisboa. Los obispos y los políticos locales, en santa alianza, hacen contraprogramación y sacan un santo a la calle cada vez que el pueblo soberano convoca una manifa. Lo tenemos claro.  

miércoles, 12 de junio de 2013

Hay, madre, un sitio en el mundo...

Junio, 2013 Abbé Nozal
Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama Palencia. Un sitio muy pequeño y cercano y otra vez pequeño.

A César Vallejo le gustaba más París, con P de Palencia.

lunes, 3 de junio de 2013

Sana Gustín atrapado con red

Sana Gustín, 2013 Abbé Nozal
Fue un milagro. Por las noches Sana y el menda nos íbamos de farra y cantábamos "Asturias patria querida" hasta agotar las cuerdas vocales. Pero la única noche que lo cambié por el cuerpo de Cristina, lo echaron la red a traición y se lo llevaron para siempre jamás amén. Lo han subido a una hornacina tocado de hábito talar y manto castellano y allá está desde entonces el pobre Sana, como un bonito del norte o como un sanluis.
Ahora me quieren confundir. Me vienen con el cuento de que la red es para que no le caguen encima las palomas. Y que no fue el día del cuerpazo de Cristi, sino el del corpuschristi, con ché. Qué cosas inventan. Bah, no hay color.  

domingo, 2 de junio de 2013

La ministra florece

La ministra florece, 2013 Abbé Nozal
Algo retrasada en su floración con respecto a los demás plátanos, por fin, muy avanzada la primavera, la ministra florece. A medida que le van saliendo hojas verdes podemos ir viendo la enjundia de la savia que llega desde sus raíces. Profundas raíces en un suelo corrupto que nutren a la ministra Ana Mato y la hacen florecer bella, como una santa flor de comunión diaria y bien iluminada, mirando siempre a lo lejos, ajena al nubarrón que ya se forma sobre ella, del que saldrá el rayo que habrá de hacerla astillas. La ministra florece, tarde, pero florece.