En 2003 asistí a una actuación memorable de Polina Semionova. Entonces la Semionova era una chiquilla; procedía de la escuela del Bolshoi y, con sólo 18 años, se convirtió en la bailarina principal del Staatsoper Ballet de Berlín. Mítica aquella The Sleeping Beauty.
Hoy la traigo a una medianera de Palencia, para que levante el ánimo de un colectivo sleeping. Night. |